sábado, 16 de enero de 2016

Ser un X-Men

¿Has visto las películas de los X-Men?

Se trata de seres humanos con mutaciones que tienen habilidades o "poderes" sobrenaturales. En las películas vemos como la gente por ser diferentes los apartan, les tienen miedo, odio e incluso intentan acabar con ellos. Finalmente, los seres humanos "normales" se dan cuenta de que esas diferencias también pueden ser buenas ya que les acaban ayudando en ciertas dificultades (no se trata de un spoiler, ¿acaso pensabas que los X-Men iban a vivir odiados y apartados por la eternidad? Jeje).

Jesús, cuando vino al mundo, también fue diferente. A ver, era igual a nosotros en el sentido de que nació y creció como un ser humano, pero diferente porque seguía siendo 100% Dios.
Vivió limitado voluntariamente (Filipenses 2: 5-8). Nadie puede decir que por ser quién era tuvo ventajas. Su poder (mejor que cualquiera de los que tenían los personajes de X-Men) nunca lo usó en beneficio propio, siempre fue para ayudar a los demás (Juan 3:16).
Vino para muchas cosas, para: ser ejemplo, por empatía a nosotros, para que de verdad sepamos que nos entiende mejor que nadie y, sobre todo, vino por amor a nosotros. 

Dejó huella. 

Además, Jesús, durante su vida, tuvo una gran diferencia con nosotros: nunca pecó (Romanos:3:23 y Hebreos 4:15). Fue tentado, pero nunca accedió. 

Jesús fue diferente.

Vino en una época machista, en la cual Él defendía la igualdad de género. Una época donde la cultura, y por tanto la lectura, estaba al alcance de pocos. Jesús quería que la gente pudiera estudiar las escrituras por ellos mismos para que no fueran engañados. Y por otro lado, defendió la libertad, en una época donde la esclavitud estaba normalizada.

Ahora, en muchos países tenemos libertad de expresión pero, no la valoramos. 

No sigamos la "norma", sigamos a Jesús.

Seamos diferentes.


miércoles, 30 de diciembre de 2015

Sigue la estrella

Creemos que conocemos la historia de los sabios de oriente sin necesidad de leerla en la Biblia. En nuestra cultura es una historia conocida…
¿De verdad crees esto?
Si eres de los que piensan así, lamento decepcionarte. Según Mateos 2:1-12 hay datos que nos hemos inventado sobre los “Tres Reyes Magos”. No dice que fueran tres, ni que se llamaran Melchor (con barba blanca), Gaspar (el de la barba oscura) y Baltasar (más conocido como “el rey negro”), ni dice nada de que fueran reyes... ¡Ah! Y cuando llegaron a ver al niño, Jesús ya no estaba en el pesebre, ¡sino en una casa de Belén! 
Sí, lo sé… Acabo de romper tu estructura mental del portal de Belén. Al menos espero que esta sorpresa te anime a leer esta porción de la Biblia. No des por hecho todo lo que te cuenten.
Lo que sí podemos saber es que eran personas con estudios, con conocimientos en astronomía, y conocedoras del antiguo testamento. De hecho responden a la curiosidad de Herodes con una porción escrita por Miqueas en el Antiguo Testamento. Estudiando encontraron las señales que Dios puso para que encontraran al niño. Pero, lo que me llama la atención es que no se conformaron con saber. Cogieron sus cosas y emprendieron el camino para buscarlo.
¿Y tú? ¿Te hubieses conformado con saber que iba a nacer el hijo de Dios? ¿O hubieses tomado la decisión de ir a verlo?
Hoy en día no tenemos problemas para leer la Biblia. Muchos no lo hacen. Pero, por otro lado, también hay otros que se la saben de “pe a pa”. Pero, tanto conocimiento de Dios y de Jesucristo, no sirve de nada si en nuestra vida diaria no lo buscamos. ¿No te recuerda a los "Cristianos Chupa Chups"?
Jesús tuvo la iniciativa al venir a la tierra como un niño para morir y resucitar por nosotros. Inició la relación.  Pero, las relaciones dependen de dos. Por mucho que nos deje la puerta abierta, si nosotros no tomamos la decisión de cruzarla, no estaremos con Él. Nuestros conocimientos no valdrán de nada.

¿Te animas a seguir a la estrella?


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Cristianos Chupa Chups

Hay "Cristianos Chupa Chups"...

Son aquellos cuya cabeza está llena de conocimiento y que te recitan cualquier versículo de la Biblia. Pero, su cuerpo está descompensado. Esos conocimientos no se hacen prácticos, no bajan al cuerpo, que queda atrofiado de no moverse, como un palo que se limita a sujetar esa gran y pesada cabeza.

Pero, ¿de qué sirve saber tanto si no se lleva a la práctica en el día a día? ¿En el andar diario?



domingo, 22 de noviembre de 2015

Las "vacunas" de Dios

A veces no encontramos en situaciones muy complicadas que no estamos seguros de si seremos capaces de afrontar. Son "vacunas" de Dios.

Las vacunas normalmente son pequeñas dosis de un virus o principio orgánico que convenientemente preparado se inocula a una persona o a un animal para preservarlos de una enfermedad determinada (según la RAE).

Dios nos pone en situaciones complicadas para que al superarlas con su ayuda estemos "vacunados". Igual que el sistema inmunológico de nuestro cuerpo aprende a defenderse con las vacunas, nuestros sentidos, nuestra mente y nuestro espíritu, se prepara, queda "vacunado", para que en un futuro podamos enfrentar retos muchos más grandes.

Pequeñas dosis de situaciones complicadas nos hace ser guerreros que no se dan por vencidos. Dios nos enseña a pelear la batalla diaria.




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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Pedir perdón

Cuando un niño hace algo malo, normalmente los mayores le enseñamos por qué está mal y le decimos que tiene que pedir perdón. Incluso le empujamos literalmente a hacerlo.

Pero, ¿nosotros lo hacemos?

A veces nos frena el orgullo o el pensar: "¿Para qué hacerlo? Seguro que no me perdona" o "¿Y si usa lo que yo diga contra mí? ¿O se ríe?". Pero Dios quiere que estemos bien, que nos respetemos y haya paz. Sin eso no podemos tener comunión con Dios.  Significa tomar las riendas del asunto y pedir perdón... Admitir nuestra falta, pedir a Dios que nos perdone y también a la persona a la que hayamos ofendido (aunque esa persona también nos haya ofendido en algún momento). Hay que hacerlo de corazón, con humildad...
El tiempo, no lo cura todo...


Si hacemos nuestra parte y esa persona no nos perdona, entonces dejemos todo en manos de Dios y estemos tranquilos. Él otro seguirá resentido, pero Dios conoce nuestros corazones y nuestros actos. Romanos 12:18

martes, 17 de noviembre de 2015

El mensaje a Laodicea

Cuando la iglesia es neutral, acomodada, tibia,... Dios no está. Pero Él llama a la puerta ¿Alguien abrirá?


Ya sabes... El que tenga oidos, oiga.


jueves, 12 de noviembre de 2015

Prisioneros de la amargura

Perdonar puede ser una decisión difícil. Pero Jesús me perdonó antes de haber nacido, antes de haber hecho nada, antes de decidir seguirle... Y te aseguro que yo no lo merezco.
Y si Jesús es mi modelo a seguir... Aquí tampoco puedo hacer excepciones.

Ya no es solo dar el perdón a alguien, también significa liberarme de la amargura que produce el rencor.

Cuando decidimos no perdonar abrimos una brecha a merced del Diablo. Todo lo relacionado con la persona que nos ha hecho daño se nos vuelve amargo y la crítica se apodera de nosotros. El odio y la búsqueda de venganza nos hace esclavos. No podemos estar bien con todos, hay veces que la otra persona no pone de su parte, pero si podemos decidir perdonar.
Perdonar no significa olvidar. Significa dejar de recriminar. Es dejar de tolerar abusos, pero confrontándolos con amor.
Es complicado llegar al punto perfecto de la balanza, pero el alivio que produce al alma es inigualable.

Todo es un camino, y aprender a perdonar no es una excepción. Pero para ello primero hay que amar, como Dios lo hizo. ¡Uff! Más difícil todavía, ¿verdad?

Pero si no se ama, ¿de verdad se perdona?

;)