lunes, 5 de enero de 2015

Trabaja la paciencia, pide sabiduría

Hay veces que lo que esperamos tarda en llegar, otras, suceden imprevistos indeseables que hacen que nuestra paciencia se vuelva pequeñita. Podemos llegar a preguntarnos si realmente alguna vez la tuvimos.

Por ejemplo, puede ser que quieras ser un profesional de algo, pero para ello deberás tener la suficiente paciencia para avanzar por las diferentes etapas (primaria, secundaria, bachillerato, módulo o carrera y prácticas) hasta conseguir el objetivo final.

A lo mejor estas esperando a que Dios te responda a algo, pero solo ves baches en el camino...

Sea lo que sea, Dios nos pide paciencia. 


Se que es más fácil escribirlo que hacerlo, pero las bendiciones que el Señor da, superan todas las expectativas. No me refiero a las materiales, que también pueden ser, pero no tienen por qué serlo necesariamente.

Sin embargo, lo que más me llama la atención es que todo esto, este desarrollo de la paciencia a través de las pruebas, produce madurez si dependemos del Señor, si no intentamos adelantarnos a las consecuencias. Nos ayuda a tener una relación mayor con Él y a reconocer mejor sus caminos. De hecho quiere que le entendamos, por eso nos dice que si con fe le pedimos sabiduría, la recibiremos, que no dudemos de eso ya que es su voluntad el que nos acerquemos a Él.

Sin la paciencia puesta en Dios, no hay sabiduría.

"Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada." Santiago 1:3-5

miércoles, 24 de diciembre de 2014

¿Cómo tener un buen ambiente laboral?

Es curioso, en la Biblia puedes encontrar aplicaciones de todo tipo. En la actualidad hemos escuchado hablar del "clima laboral", pero en la Biblia hace tiempo que ya se trató ese tema.
El problema es que no se pone en práctica.

Efesios 6:5-9 nos habla del siervo y el amo, que según el contexto cultural de aquel tiempo se viene a referir al empleado y al jefe de hoy en día.

A los trabajadores Dios nos dice que seamos responsables con nuestras propias tareas, de forma sencilla, correcta, sin buscar destacar (si se hace las cosas bien las recompensas vienen por si solas) y con buena actitud.


Quería parar un momento en esto último, la actitud. De nada sirve que hagamos todo perfecto si lo hacemos de mala gana, con "cara de pasa". ¿Por qué? Porque eso influye en el clima laboral, en nuestras relaciones con compañeros, y, por supuesto, con nuestro jefe. 

Obviamente no podemos estar todos los días felices o con un buen grado de positivismo, somos personas y vivimos en determinadas circunstancias que cambian. En esos momentos es bueno que oremos y dejemos nuestra vida en las manos de Cristo para estar más tranquilos, y que todo eso nos influya lo menos posible en nuestro trabajo. También es cierto que, si cumplimos en la medida de lo posible todo esos consejos, el día que tengamos un problema o nos sintamos con menos fuerzas para echar nuestro día laboral porque sea de mucho estrés, será más fácil que obtengamos comprensión y ayuda de nuestros compañeros y jefe/a.

Los jefes/as tampoco se libran de este tema. Dios dice que no pueden amenazar a sus empleados y que deben de pensar en ellos como iguales, es decir, como personas que son, ya que a ojo de Dios todos somos iguales. No quiere decir que deje de hacer su trabajo para hacer el del empleado y éste viva la "buena vida", sino que debe ponerse en su lugar y no demandarle más de aquello que realmente puede, o aunque pueda, no se pase de la raya aprovechando su posición de superioridad.

En conclusión, que si aplicáramos (y me incluyo) lo que la Biblia dice en nuestros trabajos (tengamos la posición que tengamos) seríamos más felices. 

¿Y si empezamos a aplicarlo?

viernes, 5 de diciembre de 2014

Liándola parda

Todos conocemos la historia de la chica que tanto salió en televisión porque, según ella, la había "liado parda". Causó mucha expectación, conversaciones y risas por la expresión que usó. Sin embargo, me gustaría preguntarte... ¿A caso tu no la has "liado parda" alguna vez? Porque yo, a lo largo de mi vida, lo he hecho muchas veces...
Dios sabía que la íbamos a "liar parda" antes de crearnos, no creas que le vino de sorpresa, sin embargo nos dice que, aún así, quiso darnos vida. ¿Qué hizo entonces? Trazó un plan para que, aunque la liásemos, tuviésemos opción de arrepentirnos y estar a su lado. Hacerlo como Dios dice, como su palabra dice (la Biblia), es mucho más sencillo que lo que nos propone la "religión" montada por los humanos. Solo tienes que arrepentirte de lo malo que has hecho (no hace falta que se lo cuentes a otro hombre), decírselo en oración a Dios, creer en que Jesús murió en la cruz por ti y seguirle, intentar seguir sus pasos. Obviamente te seguirás equivocando, porque no somos perfectos, pero puedes estar tranquilo de que no estás solo y que poco a poco, Cristo te ayudará en los distintos aspectos de tu vida.
La "religión" te pide hacer muchas cosas: rezos, penitencias, etc. que a Dios no le hace falta.
Aunque la "liemos parda" Dios no nos deja, aun así nos sigue queriendo como un padre que cuida por su hijo, aunque éste se equivoque.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Oscuridad y Luz (relato corto)

Un día Oscuridad tuvo una interesante conversación con Luz...

- ¡Qué pesadez! ¿Por qué no me dejas tranquila?- pregunta Oscuridad exasperada.
- Solo cumplo mi función: iluminar donde no hay luz.
- No me puedes ganar, siempre soy más grande.
- Mi luz puede ser pequeña, pero soy capaz de alumbrar y hacerte desaparecer a mi alrededor. Puedo enseñar el camino a los que estén a mi lado, para que no tropiecen y se caigan - responde Luz tranquila.
- Cierto... Pero alguien te puede tapar... - dice Oscuridad con tono burlón.
- Aunque me tapen seguiré iluminando y al final, alguien me destapará, porque algunos se darán cuentan de que necesitan ver.
- También te pueden apagar...
- Es verdad, pero si ocurre, tengo la esperanza de poder volver a iluminar. El que me encendió volverá a hacerlo de nuevo.
- ¿Y si te destruyen? - Oscuridad no se daba por vencida.
- Habrán más luces iluminando... No soy la única, ¿recuerdas? Somos muchas y lo hacemos de diferente forma: velas, cerillas, linternas, luciérnagas, reflejo de la luna, el sol,... Absolutamente todas, cumplimos la misma función: iluminar.
- Pero que creída eres,,, No podrás acabar conmigo...
- Siento decirte que no eres rival para mi. Tu no has sido creado para dar oscuridad... simplemente eres el resultado de la ausencia de luz.



lunes, 3 de noviembre de 2014

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

Es probable que el título te suene, ya que es una frase mítica de Spiderman. La verdad, es que razón no le falta.

En nuestro mundo hay personas con mucho poder. Ese poder generalmente está ligado a grandes posesiones de dinero, riqueza y propiedades. Pero no me refiero sólo a eso, sino, simplemente, a tener más de lo que la mayoría de la gente tiene. 

Jesús dijo:
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios. Mateo 10:23

El problema no es la riqueza en si, sino si le das uso y en qué lo haces. Y es que, si no sabemos controlar bien este privilegio y el dinero pasa a ser centro de nuestra vida, al final sólo queremos más poder, usarlo todo en beneficio propio y acumular... De hecho, hace poco dijeron en el telediario que cada vez había más pobres, sin embargo los ricos se estaban haciendo aun más ricos...

¿Sabes que cuando te mueras no te llevarás nada? ¿Para qué acumular tanto pudiendo ayudar a otros?


Dios te puede bendecir con dinero, pero también te pedirá cuentas del uso que le hayas dado, al igual que ocurre con los dones y talentos. Si no lo usas de forma apropiada puede resultar inútil o perjudicar a otros. Todo lo que Dios nos da, sea material o espiritual, requiere ser usado para hacer el bien, y no lo contrario. Requiere una gran responsabilidad.

martes, 16 de septiembre de 2014

¿Apartas tiempo para estar con Dios?

Estamos muy ocupados... ¡Hay muchas cosas que hacer! Como decimos en mi trabajo, todo es para ayer, ¡así que vamos con retraso! ¡A correr! 
Es solo una forma de hablar, pero refleja como vivimos diariamente.

Si algo estoy aprendiendo es que es muy importante parar, no podemos vivir así, hay que tomarse las cosas de otra forma.

En el ministerio de Dios pasa algo parecido. Es importante "producir" para el Señor, servirle, pero antes de nada tenemos que crecer y refinar nuestro carácter en Cristo.
¿Apartas tiempo para estar con Dios? ¿Una hora, 30 o 15 minutos? Cada vez entiendo más la importancia de tener este "kit-kat" para tener la tranquilidad y santidad que vienen de estar a solas con Dios.

"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer." (Juan 15:5)

Que el activismo no sea nuestra religión, sino una consecuencia de cultivar nuestra amistad con Cristo para que otros también tengan esa oportunidad. Aprende a limitar tus actividades para darle un tiempo, que no sea el reloj quien limite tu vida.


viernes, 12 de septiembre de 2014

El libro de la vida

Cuando aceptamos a Jesús como salvador y le seguimos, Dios dice que nuestro nombre queda en el libro de la vida ¿Qué significa eso? Pues, que podemos estar confiados de que estaremos siempre con Él.

No es como un grupo de WhatsApp donde te pueden echar o Facebook desde el cual existe la posibilidad de que te eliminen como amigo. El libro de la vida es un lugar anti hacker, ningún virus o troyano malicioso lo puede manipular, dañar o eliminar. Además, Dios no se equivoca, si le sigues, debes saber que estás inscrito ahí GRATIS para estar a su lado y poder vivir en la eternidad en el mejor sitio que puedas imaginar, el cielo.

"El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles." Apocalipsis 3:5

"Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro." Romanos 8:38-39