lunes, 9 de marzo de 2015

Relato “La estantería”

El día de su cumpleaños Nacho amaneció solo en casa. Ese día sus padres trabajaban.
Todavía con el sueño en sus párpados bajó despacio las escaleras. Iba a intentar despejarse con un buen zumo de naranja. Cuando entró a la cocina una caja bastante grande esperaba envuelta en papel de regalo sobre la mesa. Del lazo colgaba una tarjeta “Con cariño papá y mamá. ¡Felicidades hijo!”

De repente Nacho se encontró totalmente despierto. Rompió el papel con ganas, como cuando era pequeño.

-¡Si! ¡Por fin!

Cogió la pesada caja y, como pudo, la subió a su cuarto. Llevaba mucho tiempo pidiendo una estantería nueva para colocar su colección de películas y videojuegos. La que tenía se le había quedado pequeña y anticuada. La abrió y sacó las instrucciones y todas las piezas.

Una vez preparado con todas las herramientas se puso sin dilación a armar esa deseada estantería. Poco a poco fue localizando piezas y las fue ensamblando como según creía él que estaba bien, sin embargo su alegría pasó poco a poco a impaciencia y enfado. Cada vez que tenía más de tres piezas atornilladas se daba cuenta de que la posición no era la correcta y las piezas no estaban bien, por lo que tenía que deshacer todo.

Agotado y sudando se sentó en un rincón... Quería hacerlo pero no sabía como. Pero, ¿qué había hecho con las instrucciones? Con tanto movimiento había ido a parar debajo de la cama, no las había hecho ni caso.

- ¡Uf! No se si podré entender todo esto.

Le echó una ojeada por encima, pero solo veía dibujos de piezas, números y letras. Siempre que había montado algo lo había hecho con su padre.

-Bueno, como siempre me dice ¡Empezaré por el principio!

En la primera hoja se podía leer el nombre del modelo y una pequeña guía del manual. Mas abajo, en negrita estaba el fabricante, al que le seguía un numero de teléfono con una nota explicativa “Si necesita alguna orientación o explicación sobre el manual no dude en llamar a fábrica, estaremos encantados de ayudarle”.

¿Cuántas veces tratamos de seguir el camino de Dios como nosotros pensamos que es mejor? El Señor también nos ha dado un manual de instrucciones, la Biblia: su palabra.

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” Josué 1:8

No sigas dando pasos sin conocer cual es la mejor forma. Y si no entiendes algo, llama al fabricante mediante la oración. Dios dice que dará sabiduría al que se la pida con fe.

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Santiago 1:5


Colaboración con Xtremojoven de Protestante Digital.

sábado, 7 de marzo de 2015

¿Por qué nos creó Dios?

La respuesta es más sencilla de lo que imaginas. Dios nos creó por amor. Punto.

En 1ª de Juan 4:8 dice que "Dios es amor". No que tiene amor, ni que ama a alguien, sino que Él, en si mismo, es AMOR (con mayúsculas). Es decir, todo lo que dice, hace, nos pide, es por amor.

¿Entiendes por qué  te digo que te creó por amor?

Realmente a Él no le somos necesario, pero quiso crearnos y, lo más importante, tener una relación (comunicación) con nosotros. Sin embargo, lo que más me impresiona es que quiere que esa relación, ese "querer acercarnos a Él" sea libre.
Cuando hizo a Adán y a Eva no los creó como autómatas, sino como seres libres, con posibilidad de elegir. El problema es que en un momento dado... eligieron mal.

Este amor incondicional lo podemos ver subrayado con la llegada de Jesús a la tierra. Su acercamiento más visible y ejemplificador de amor incondicional pero correctivo; y el sacrificio que hizo por nosotros para después resucitar y derrotar a la muerte. Hasta tal punto está dispuesto a hacernos entender que realmente quiere relacionarse con nosotros, sin que tengamos que hacer nada más (los humanos nos complicamos demasiado).

Dios te creó y busca lo mejor para ti.





miércoles, 25 de febrero de 2015

¿Huir o confiar?

Es fácil escuchar de la boca de un cristiano su intención de seguir la voluntad de Dios. Pero, ¿qué sucede si finalmente la respuesta no es acorde a nuestros deseos?
Decimos:

- ¿Señor, estás seguro de lo que pides? Te estás equivocando, no soy la persona adecuada.

A continuación, sacamos una larga lista de objeciones en la que nos escudamos. Intentamos hacer entender a Dios que lo propuesto es imposible y no saldrá bien.

Cada vez que llegan a mi estos pensamientos, me acuerdo automaticamente de Moisés. Él se excusó varias veces ante Dios para poder evitar el cometido que le daba, no terminaba de confiar. Sin embargo, ¡Dios le estaba dando la solución a todos los problemas que le exponía! 
Lo que más me llama la atención es cuando, en el intento de hacer reaccionar a Moisés, Dios dice:

- ¿No soy yo Jehová? (Éxodo 4:11)

O lo que es lo mismo, ¿no soy yo Dios? ¿Tu creador? El Señor le había salvado la vida cuando aun era un bebé. Había crecido rodeado de gente con recursos, no pasó hambre y sus estudios fueron los mejores. Todo iba bien hasta que se equivocó y huyó. En vez de enfrentar la situación se fue, pero cuando Dios tiene un plan para nuestra vida siempre da otras oportunidades para que todo se de según su voluntad. Nos conoce a la perfección, con todas nuestras debilidades y fallos. No nos pedirá algo sin darnos los recursos necesarios para ello.

Cuando llegue el momento, ¿huirás o confiarás?



sábado, 14 de febrero de 2015

Llamar a Dios papá

 
Poder llamar a Dios papá es algo que me impresiona, alegra y llena de tranquilidad. 
Es santo, poderoso, creador, ... Pero nos invita a llamarlo padre. Nos ama (Juan 3:16), cuida (Salmos 33:13-15) y previene con su palabra (Salmos 119:105).
Muchos piensan en Dios como alguien distante, sin embargo dice que los que deciden seguirle pasan a ser sus hijos. De esta forma, nos hace entender lo importante que somos para Él, queda patente la estrecha relación que nos ofrece y la confianza para contarle todo, en cualquier momento, sin que tenga que haber un pedido por medio.
En la Biblia podemos ver que se usaba la palabra "Abba" (papá) para dirigirse a Dios, término judío utilizado por los niños para llamar a sus padres con cariño.
No sé que tipo de relación tendrás con tu padre. Si es buena, seguramente hablaréis de todo y en cualquier momento, y si es mala, lo único que puedo decirte es que aprendas de ello para no repetir el mismo patrón y que abras tus brazos al Señor, te reconfortará y dará alivio. Te tratará como un padre lleno de amor trata a un hijo/a. 
Te aseguro que no hay mejor Papá.

lunes, 5 de enero de 2015

Trabaja la paciencia, pide sabiduría

Hay veces que lo que esperamos tarda en llegar, otras, suceden imprevistos indeseables que hacen que nuestra paciencia se vuelva pequeñita. Podemos llegar a preguntarnos si realmente alguna vez la tuvimos.

Por ejemplo, puede ser que quieras ser un profesional de algo, pero para ello deberás tener la suficiente paciencia para avanzar por las diferentes etapas (primaria, secundaria, bachillerato, módulo o carrera y prácticas) hasta conseguir el objetivo final.

A lo mejor estas esperando a que Dios te responda a algo, pero solo ves baches en el camino...

Sea lo que sea, Dios nos pide paciencia. 


Se que es más fácil escribirlo que hacerlo, pero las bendiciones que el Señor da, superan todas las expectativas. No me refiero a las materiales, que también pueden ser, pero no tienen por qué serlo necesariamente.

Sin embargo, lo que más me llama la atención es que todo esto, este desarrollo de la paciencia a través de las pruebas, produce madurez si dependemos del Señor, si no intentamos adelantarnos a las consecuencias. Nos ayuda a tener una relación mayor con Él y a reconocer mejor sus caminos. De hecho quiere que le entendamos, por eso nos dice que si con fe le pedimos sabiduría, la recibiremos, que no dudemos de eso ya que es su voluntad el que nos acerquemos a Él.

Sin la paciencia puesta en Dios, no hay sabiduría.

"Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada." Santiago 1:3-5

miércoles, 24 de diciembre de 2014

¿Cómo tener un buen ambiente laboral?

Es curioso, en la Biblia puedes encontrar aplicaciones de todo tipo. En la actualidad hemos escuchado hablar del "clima laboral", pero en la Biblia hace tiempo que ya se trató ese tema.
El problema es que no se pone en práctica.

Efesios 6:5-9 nos habla del siervo y el amo, que según el contexto cultural de aquel tiempo se viene a referir al empleado y al jefe de hoy en día.

A los trabajadores Dios nos dice que seamos responsables con nuestras propias tareas, de forma sencilla, correcta, sin buscar destacar (si se hace las cosas bien las recompensas vienen por si solas) y con buena actitud.


Quería parar un momento en esto último, la actitud. De nada sirve que hagamos todo perfecto si lo hacemos de mala gana, con "cara de pasa". ¿Por qué? Porque eso influye en el clima laboral, en nuestras relaciones con compañeros, y, por supuesto, con nuestro jefe. 

Obviamente no podemos estar todos los días felices o con un buen grado de positivismo, somos personas y vivimos en determinadas circunstancias que cambian. En esos momentos es bueno que oremos y dejemos nuestra vida en las manos de Cristo para estar más tranquilos, y que todo eso nos influya lo menos posible en nuestro trabajo. También es cierto que, si cumplimos en la medida de lo posible todo esos consejos, el día que tengamos un problema o nos sintamos con menos fuerzas para echar nuestro día laboral porque sea de mucho estrés, será más fácil que obtengamos comprensión y ayuda de nuestros compañeros y jefe/a.

Los jefes/as tampoco se libran de este tema. Dios dice que no pueden amenazar a sus empleados y que deben de pensar en ellos como iguales, es decir, como personas que son, ya que a ojo de Dios todos somos iguales. No quiere decir que deje de hacer su trabajo para hacer el del empleado y éste viva la "buena vida", sino que debe ponerse en su lugar y no demandarle más de aquello que realmente puede, o aunque pueda, no se pase de la raya aprovechando su posición de superioridad.

En conclusión, que si aplicáramos (y me incluyo) lo que la Biblia dice en nuestros trabajos (tengamos la posición que tengamos) seríamos más felices. 

¿Y si empezamos a aplicarlo?

viernes, 5 de diciembre de 2014

Liándola parda

Todos conocemos la historia de la chica que tanto salió en televisión porque, según ella, la había "liado parda". Causó mucha expectación, conversaciones y risas por la expresión que usó. Sin embargo, me gustaría preguntarte... ¿A caso tu no la has "liado parda" alguna vez? Porque yo, a lo largo de mi vida, lo he hecho muchas veces...
Dios sabía que la íbamos a "liar parda" antes de crearnos, no creas que le vino de sorpresa, sin embargo nos dice que, aún así, quiso darnos vida. ¿Qué hizo entonces? Trazó un plan para que, aunque la liásemos, tuviésemos opción de arrepentirnos y estar a su lado. Hacerlo como Dios dice, como su palabra dice (la Biblia), es mucho más sencillo que lo que nos propone la "religión" montada por los humanos. Solo tienes que arrepentirte de lo malo que has hecho (no hace falta que se lo cuentes a otro hombre), decírselo en oración a Dios, creer en que Jesús murió en la cruz por ti y seguirle, intentar seguir sus pasos. Obviamente te seguirás equivocando, porque no somos perfectos, pero puedes estar tranquilo de que no estás solo y que poco a poco, Cristo te ayudará en los distintos aspectos de tu vida.
La "religión" te pide hacer muchas cosas: rezos, penitencias, etc. que a Dios no le hace falta.
Aunque la "liemos parda" Dios no nos deja, aun así nos sigue queriendo como un padre que cuida por su hijo, aunque éste se equivoque.