lunes, 20 de julio de 2015

Estandarte

En las batallas de la edad media los ejércitos eran precedidos de su estandarte. Una persona del batallón se encargaba de llevarlo en alto para recordar a sus compañeros el motivo de la lucha: su nación o una causa. El objetivo principal era llegar a colocarla en la parte más alta del lugar de conquista o del campo enemigo.

En nuestro día a día también atravesamos luchas, ¿pero que estandarte levantamos? Hay muchos tipos de banderas: nuestra propia sabiduría, el dinero, nuestro confort, la lógica, nuestro trabajo o estudios, la posición social, etc. Pero para conseguir la victoria real es necesario levantar el estandarte del Señor. Se trata de una bandera de oración, fidelidad, amor y gratitud hacia el Rey bondadoso que nos ayudará en cualquier batalla si nos mantenemos firmes en Él. 

Celebraremos así tu victoria, y levantaremos banderas en el nombre del Dios nuestro. ¡Que el Señor cumpla todas tus peticiones!” Salmos 20:5

lunes, 15 de junio de 2015

Final feliz



¿Te gusta leer? Si te gustan los libros o los relatos te habrás dado cuenta de que los finales no son siempre felices. De hecho, destaca la presencia de finales agridulces, no todo es perfecto. Éstos, incluso, atraen más al público porque parecen más veraces. Y es que la realidad de nuestra vida es así, no siempre acaba todo bien.
Sin embargo, hay una forma de asegurarnos un final feliz. Cree en Jesús, en lo que hizo en la cruz y en su resurrección. 
Con Él siempre encontrarás la victoria, porque, por muy agridulce que acabe todo en la tierra, seguirás en el cielo ya en completa paz.
Juan 14: 2-3




domingo, 7 de junio de 2015

Dios no usa típex

Al escribir y equivocarnos siempre podemos rectificar gracias a la goma, típex o a una tecla que elimina las letras, según la modalidad en la que lo hagamos. Sin embargo, Dios no usa nada de ésto y es que Él, no se equivoca...
Cuando alguien es salvo, lo es para siempre.
Pero, ¿qué es ser salvo? No es una persona que haya hecho una oración o que haya crecido en una familia cristiana. Pueden ser parte de la experiencia cristiana, pero no son éstas las que “hacen” a un cristiano. Es alguien que ha recibido por fe a Jesucristo y ha confiado totalmente en Él como su único y suficiente Salvador.
Los salvos están escritos en el libro de la vida, es decir, están tranquilos de que siempre vivirán con Jesús. Nadie será borrado porque Dios conoce nuestro corazón y sabe cuando el arrepentimiento y la obediencia a él es real.


viernes, 1 de mayo de 2015

El martillo de Thor

Ayer fui a ver "Los Vengadores: la era de Ultrón". Thor es uno de los protagonistas (un personaje de los comics Marvel). Como arma tiene un enorme martillo que sólo puede usar él o aquella persona que sea digna de confianza.
En esta película los amigos intentan cogerlo, pero por mucho que se esfuerzan no son capaces de moverlo ni un centímetro. Sólo otro personaje que sale casi al final es capaz de hacerlo, pero, al igual que Thor, no es humano.
A ver, es ciencia ficción, pero por un momento imagina que ese martillo está en la Tierra ¿Serías capaz de cogerlo? ¿Eres digno de confianza?
Yo no. De hecho creo que sólo ha habido una persona digna de confianza en el mundo: Jesús. Hay personas que hacen el bien a otras en mayor o menor grado, pero todas tienen un margen de error. Podemos confiar en otros pero teniendo en cuenta éste dato.
Sólo Jesús podría levantar ese martillo.

domingo, 12 de abril de 2015

La fe viene por el oir

Microrrelato al que fue mi abuelo Pepe

"Como todos los sábados José va al mercado del barrio. En el camino, sus arrugas se reflejan en los escaparates. Algunos vendedores le saludan, ya son viejos conocidos. Hace años que no falta a su cita lleno de gozo. Se acerca a los que le dejan para entablar una conversación, con el fin de regalar un Nuevo Testamento.
Está cansado, pero no se queja. Una vez alguien hizo eso por él, y desde entonces, su vida cambió. Está decidido a que otros también puedan encontrar el camino, la verdad y la vida."


Gracias a Sociedad Bíblica por seleccionarlo.


jueves, 2 de abril de 2015

Perdida de seres queridos

La muerte forma parte de la vida. Es una puerta que, de un momento a otro, todos debemos cruzar. Lo que encontremos detrás dependerá de una decisión muy concreta: haber aceptado a Jesús como nuestro salvador o no.
Sus seguidores sabemos que estaremos en el cielo junto a Dios y los nuestros, pero eso no quita nuestro dolor humano ante la separación que supone la marcha de un ser querido.
Estos días en mi congregación, estamos sufriendo varias despedidas que, aunque son un "hasta luego", dejan un vacío. ¡Dios nos consuele! (2ª Tesalonicenses 2:16-17)
Justo en estas fechas se celebra la Semana Santa. Ésta situación me hace recordar los momentos en que Jesús advertía a sus discípulos de su muerte y resurrección. No entendían por qué debía suceder, aunque Jesús se lo había explicado en varias ocasiones. A veces creo que su mentes se paralizaban en la palabra "muerte", por lo que no podían asimilar sus declaraciones sobre la resurrección. 
Si la separación de un ser querido produce dolor, no puedo imaginar como me sentiría si, habiendo podido andar junto al Hijo de Dios (físicamente), supiera que de un momento a otro, esto dejaría de suceder.
Seguramente, equivocada como Pedro al no entender la finalidad (o pensar egoistamente en quererlo a mi lado), hubiese intentado evitar que sucediera lo anunciado. (Marcos 8:31-33)

Jesús murió en la cruz de la peor forma posible en esa época, pero a los tres días, tal como había afirmado, resucitó. Por eso tengo la certeza de que Dios cumple sus promesas y cuanto me toque cruzar esa puerta podré estar con ellos. Estaremos juntos de nuevo de la mano de Cristo, porque Él vive.


sábado, 21 de marzo de 2015

¿Preparad@ para el noviazgo?

Si ya estás teniendo deseo de buscar pareja... ¿conversamos un poco antes?

El noviazgo es una relación transitoria con compromiso hacia la otra persona, cuya intención final es el casamiento. Que al final no se de por determinadas circunstancias es otra cosa, pero realmente debe existir ese objetivo a medio/largo plazo, según la situación de la pareja.

Es muy importante que haya madurez por parte de las dos personas, si no se puede causar mucho sufrimiento, y no es recomendable un "yugo desigual" o, lo que es lo mismo, diferentes formas de ver la vida (2º Corintios 6:14). Si eres cristian@ y te emparejas con alguien que no tiene a Dios en su vida, será difícil que te comprenda en muchas situaciones y no entenderá tu orden de prioridades. No te digo que no lo hagas, pero, con todo mi cariño: no te lo aconsejo.


Pero, ¿que hacer mientras no llega ese momento?

1. Ora: Dios es un buen padre y quiere lo mejor para nosotros. Pon en sus manos la llegada de esa etapa para que te de a alguien con el/la que puedas compartir todo y podáis seguir juntos su caminos, ayundándoos el uno al otro. ¡Ah! Y no seas impaciente (2ª Timoteo 2:22).

2. Busca tu identidad en Cristo: ¿Él/ella es más guapo que yo? ¿No voy suficientemente a la moda? ¿Y si fuera al gimnasio? No te compares con nadie ni te dejes influir por la sociedad. Es bueno que te cuides, que te sientas a gusto contigo mismo/a (¡come bien y haz ejercicio!), pero no hagas las cosas por el "¿qué pensarán de mi?". Si crees en Jesús tu identidad está en Juan 1:12-13. Es importante que sepas quien eres: hij@ de Dios. También recuerda, eres creación suya y Él nunca se equivoca, la sociedad si, de hecho las modas y el canon de belleza va cambiando. Si tienes esto claro, cuando todo a tu alrededor te falle, Dios te mantendrá fuerte.

3. Respétate y respeta: No te vayas con cualquiera, ¡valórate! Aunque ya se afeite (él) o use sujetador (ella), no significa que sea una persona madura.
Por otro lado, ve aprendiendo a tratar bien al otro. Cuando llegue el noviazgo debes ser consciente de que no está bien el maltrato (sea físico o mental) ni los celos (crean desconfianza). Nada de esto proviene del amor: Juan 13:34.

4. Vístete con modestia: esto es tanto para los chicos como para las chicas. Si no lo haces llamarás la atención, pero con gran probabilidad de la gente que no te conviene.


P.D.: El noviazgo no es para niñ@s ;)